Un monje en las ruinas de Angkor Wat

Un monje me dijo que viaje,

sacó una cinta naranja y me la colocó en la muñeca derecha.

Rezó un mantra en sancrito mientras me tiraba agua,

las ruinas te invitan a soñar,

Págodas, escaleras, estatuas y serpientes de piedra,

hay una piscina con caballos que simulan estar ahogándose.

probamos dulces de coco y seguimos a los monos.

subimos al tuc tuc, le preguntamos a Vannak si podía poner música,

Los caminos llenos de flor de loto por los lados,

palmeras que se mueven con la tarde,

caminamos hasta el hotel,

nos refrescamos en la piscina junto a una cerveza fría.

¿Felicidad? el camino se da cuando uno sigue avanzando,

es imposible ver el camino desde el mismo lugar.

viaja.

 

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Publicado en Editorial.

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